El peor final posible (59 - 60)

EL PEOR FINAL POSIBLE (59 - 60)

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11/05/2009

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CAI Zaragoza

El CAI Zaragoza certificó con la derrota ante el CB Murcia (59-60) su despedida de la ACB, tras un año en la mejor Liga de Europa, lograda precisamente un año antes en el pabellón Príncipe Felipe. El CB Murcia, el verdugo que le apartó hace tres años del ascenso en un agónico quinto partido, volvió a actuar como equipo maldito en un macabro final.

Aunque el CAI partió a remolque en el marcador, el choque se enderezó antes del descanso para desembocar en un final a cara o cruz porque el choque se decidió en el último minuto, al que llegó el CAI Zaragoza con todas las opciones. Con 59-57, dos faltas señaladas al CAI Zaragoza, una de Quinteros en ataque y otra de Cvetkovic en defensa, dieron las posibilidades a Murcia de sumar los puntos mínimos para llevarse el partido y la permanencia.

Angulo: «Pido disculpas como aragonés y zaragozano»
 
«Me sale pedir disculpas a los aficionados como aragonés y como zaragozano, porque aún teniendo la conciencia muy tranquila de hacer hecho todo lo posible, al final siempre ocurre lo mismo, y los que más lo sufren y más lo han padecido por lo impotencia, han sido ellos».

«Lo que no esperaba -y no quería- era llegar al final y tenérnosla que jugar en cara y cruz. Sabía que el principio del partido iba a ser sería tenso, denso, demasiado atenazados aunque esperaba que en el tercer cuarto habría más fluidez o mayor porcentaje, pero no ha sido así».

«Si nosotros hubiéramos hecho o deseado que el partido hubiese sido más fluido, posiblemente ninguna culpa. Cuando te juegas toda la temporada en las últimas dos acciones, no tenemos que pensar en los árbitros. Lo triste es que nos estemos preguntando si ha sido o no falta a Paolo y si ha sido flata o no de Roberto. Que las dos decisiones del final del partido hayan sido en contra, cuando el resultado es dramático, da que pensar pero ahora no podemos echarnos atrás. No creo que tenga que depender de ellos que estemos o no en la ACB».

«En el momento que un entrenador no consigue el objetivo que se plantea… Hay tanta vorágine de información que no tiene sentido no sé ni yo lo que va a ocurrir, no tiene sentido. Ahora mismo tengo una doble sensación de que he hecho todo lo posible en cuanto a trabajo, horas, y no ha salido. Es muy difícil mirar a la cara al Presidente, al Director General, a Matías, a Oli, a todos los que trabajan en el club porque todo depende de tu trabajo, con la tranquilidad de haberlo dado todo y la impotencia de que no ha salido».

«Faltan adjetivos para expresar lo que hay en el vestuario. Es la importancia, la frustración fuera de lugar hacia los árbitros. En frío, sigo pensando que esa frustración la canalizas en alguien o algo, porque no puede depender una temporada de los árbitros pero lógicamente el vestuario está».

«Creo que aquí siempre habrá baloncesto porque gusta y porque engancha. Y siempre que haya gente que le guste, siempre existirá aquí. Eso nos tiene que valer para que las personas empujen más que nunca y los aficionados no pueden ser los más perjudicados pero los más fieles seguirán y otro no, es ley de vida».